LLIBRE. “Los sueños de la razón” de José Antonio Marina (2003), sobre la lluita dels drets humans, individuals i socials

Marina, José Antonio: Los sueños de la razón (2003)

Subtítol: Ensayo sobre la experiencia política

Barcelona, Editorial Anagrama, 2006

270 pàgines, castellà.

Parts: 1. Introducció; 2. Novel·la; 3. Epíleg; 4. Autobibliografia; 5. Notes.

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RESSENYA

Aquest és un llibre un tant estrany. José Antonio Marina, psicòleg autor d’assaigs que han esdevingut èxits de venda, ha escrit un llibre on hi ha un assaig i una novel·la, o també pot ser una novel·la amb un assaig sobre el sentit del llibre. Los sueños de la razón és sobretot un llibre sobre l’experiència política, sobre la raó i els conflictes, sobre els sentiments i interessos humans confrontats a les grans idees.

Estem en els anys de la revolució francesa, especialment des de 1789 fins 1794, i el protagonista de la història és don Nepomuceno de Cárdenas, un il·lustrat caribeny, propietari d’una explotació agrària i amb inquietuds sobre la política i l’economia del seu temps. El 1789 embarcarà cap a París i serà testimoni dels fets de la revolució francesa. Se sentirà fascinat pels debats polítics i pels personatges que lideren grups d’opinions. També assistirà a la fase més radical de la revolució, la I República, amb la Convenció Jacobina i amb Robespierre de dictador incontestable. Què és la sobirania nacional? Per què no es diu sobirania popular? Com es va preparar la Declaració de Drets de l’Home i del Ciutadà? Per què es va produirEl Terror”? Quina relació hi ha entre teoria i pràctica política? Totes aquestes qüestions i moltes més es plantegen a la novel·la, així com a la introducció i l’assaig final. Hi ha un apartat que l’autor ha titulat “Autobibliografia” que és un autèntic tresor de coneixement, on J.A. Marina explica el seu procés d’investigació de l’ètica aplicada a l’experiència política per a poder realitzar aquest llibre. Assistim als seus dubtes i descobriments, i coneixem millor els personatges històrics de la novel·la.

Després de llegir aquest llibre hi ha un abans i un després en el sentit de conceptes tan abstractes com sobirania nacional o sobirania popular, o en l’origen, motius i pràctica del “Terror” en la política.

APLICACIÓ DIDÀCTICA

– Revolució francesa. Liberalisme. Democràcia. Drets i llibertats. Jacobins. Robespierre. Dictadura. Sobirania nacional envers sobirania popular. Anàlisi de l’abstracció dels conceptes polítics. Parlamentarisme. Il·lustració. Pedagogia política.

– Serveix per a dotar de paraules la reflexió sobre la contemporaneïtat, la lluita per una societat millor, les estratègies i pràctiques polítiques, i les seues conseqüències.

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CITES DE LA INTRODUCCIÓ

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Una definició de política. Pàgina 9-10.

La política –como el arte, la religión, la ética, y otras dimensiones de la creación humana- se basa en una experiencia, de la normalmente sólo conocemos las manifestaciones externas, las instituciones, los códigos, la parcelación en naciones, las explosiones revolucionarias.

[…]

Se puede definir la política como el sabio arte de organizar la vida dentro de la polis, de la ciudad. Es el conjunto de soluciones que la inteligencia inventa para resolver los problemas planteados por la convivencia, problemas que son comunes a todas las culturas: las relaciones entre el individuo y la sociedad; el poder, su legitimación y sus límites; los pleitos entre la libertad y la igualdad, y muchos otros. Como todas las experiencias, la política es un proceso temporal. Ex-periri significa lo que se ve a lo largo de un viaje. Los problemas, las soluciones o los errores se van manifestando a lo largo de la historia. Lo que parecía eficaz se revela al final destructivo, o al revés. Con desoladora frecuencia la puesta en práctica es el patratak de la razón teórica, su fracaso.

Política natural – política ètica. Pàgina 10.

Este libro afirma que estamos expuestos a una opción inevitable. Hemos de decidir si queremos vivir en un mundo natural o en un mundo transfigurado por la ética. Cada uno de ellos tiene su propia política. La política natural se basa en la fuerza. Sus grandes teóricos son Maquiavelo y Hobbes. La política transfigurada se basa en el derecho. Su gran teórico es Kant.

Anécdota del príncep Frederic de Prússia. Pàgina 11.

En 1740, el príncipe Federico de Prusia publicó su Antimaquiavelo, un libro que había escrito con ayuda de Voltaire para criticar a Maquiavelo, “el peor y más perverso de los hombres”, capaz de defender que todos los medios son lícitos al poderoso para conseguir su fin. En cambio, Federico pensaba que la justicia, la virtud, la razón y el bien común podían armonizarse. Admitía, pues, la posibilidad de una política sin desgarramientos morales, lo que es mucho admitir. Pero el príncipe llegó al trono con el título de Federico II, y tras experimentar el poder político tuvo que retractarse: “Es muy difícil mantener la honestidad y limpieza cuando se halla uno dentro del torbellino político de Europa. Lamento tener que admitirlo, pero Maquiavelo tenía razón.”

CITES DE LA NOVEL·LA

Liberalisme versus democràcia. Pàgina 23.

Una cosa era el liberalismo y otras la democracia. La democracia responde a la pregunta: ¿quién es titular legítimo del poder?, y dice que el pueblo. El liberalismo responde a la pregunta sobre cuáles deben ser los límites del poder, y responde que cuanto más limitado sea, mejor. Ahora sé que la revolución americana fue más liberal que democrática, y la francesa más democrática que liberal. De hecho impuso a ratos una democracia absolutista.

Jeu de Paume. Jurament del Joc de Pilota (19 de juny de 1789). Pàgina 38-39.

Resposta de Mirabeau el dia 23 de juny, quan el rei vol desallotjar als diputats per la força: “Aneu i digueu al vostre senyor que estem ací per la voluntat del poble i que només eixirem per la força de les baionetes. La nació reunida en assemblea no pot rebre ordres”.

Edat dels revolucionaris. Pàgina 42.

Me atrevería a decir que la revolución americana fue hecha por hombres maduros, mientras que la francesa fue hecha por hombres jóvenes, acaso demasiado jóvenes. Ala Revolución Francesano le gustaba la vejez.

Robespierre. Pàgina 49.

“El Terror no es más que la justicia rápida, severa, inflexible; por lo tanto, es una emanación de la virtud. No es un principio particular, sino una consecuencia del principio general de la democracia aplicado a las más urgentes necesidades de la patria”.

Dèficit de l’Estat = Tresor de la nació. Pàgina 60.

El asunto que había hecho convocar los Estados Generales, la solución del déficit público, estaba aún sin resolver. A principios de julio, Necker pide que se autorice un préstamo para importar trigo. Perola Asambleapone sus condiciones: no se hablará de dinero mientras no se haya elaborado una Constitución. Los diputados temían que una vez conseguido el dinero, el rey disolvierala Asamblea. Quientiene el doblón tiene el portón y el esportón, ya se sabe. Mirabeau lo expresó con su talento para la frase: “El déficit es el tesoro de la nación”. Mientras existiera,la Asamblea, que tenía que aprobar los impuestos, sería poderosa. Después podía llegar a ser innecesaria para el rey.

Reflexions i converses del protagonista amb el seu amic Johannes Frei. Pàgina 73 i següents.

La historia nos dice que la mejor excusa para la opresión ha sido siempre la pretensión de un hombre para decidir sobre la felicidad de los demás. Nada más proclive al exceso que la idea del bien común. Creo que sus amigos americanos han acertado con la solución adecuada. El gobierno no puede decir a los ciudadanos cómo deben ser felices. Sólo debe hacer dos cosas: organizar la convivencia de manera que cada uno pueda libremente buscar la felicidad, y procurar aumentar la capacidad de cada persona para hacerlo. Buenas leyes y educación.

[…]

74. Condorcet opina que hay una libertad real que no se alcanza con quitar las cadenas, sino que consiste en aumentar realmente las capacidades de obrar con autonomía.

[…]

75. ¿Sabe por qué creo en el progreso? Porque creo que ninguna definición aceptable del ser humano puede darse en presente. El ser humano será un animal racional. El ser humano será libre. El ser humano nacerá igual. El ser humano será digno. Todavía no lo es, ni racional, ni libre, ni igual, ni, salvo excepciones, digno. Eso es lo que hay que decir. Por eso me parece equivocado hablar de derechos naturales, porque al hacerlo se ira hacia atrás, a la naturaleza, o a una edad de oro inexistente, y allí no hay nada. No valemos la pena por lo que somos, sino por lo que podríamos ser. […] La razón nos ha situado en un tiempo de transición. No olvide esto. Y esos tiempos son terribles.

Pròleg de la DECLARACIÓ DELS DRETS DE L’HOME. Pàgina 88.

“Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el desprecio de los derechos del hombre son la única causa de al infelicidad pública y de la corrupción del gobierno, han resuelto restablecer, en una Declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta Decalración, presente constantemente a todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; a fin de que los actos del poder ejecutivo y legislativo, pudiendo ser a cada momento comparados con la meta de toda institución política, sean más respetados; a fin de que las reclamaciones de los ciudadanos, fundadas sobre los principios simples e innegables, tiendan siempre al mantenimiento dela Constitucióny a la felicidad de todos”.

Sobirania nacional com a contradicció dels drets de l’home (individuals, concrets). Pàgina 90-ss.

Las contradicciones provocarán consecuencias funestas.La Asambleaestá intentando legitimar todo el sistema político a partir del individuo, de su dignidad y salvaguarda, pero de repente afirma su creencia en un individuo absoluto, total, la nación, superior al resto. Hay los seres de carne y hueso y un ser superior eterno, indivisible, único, todopoderoso. Eso era el rey. ¿Qué ha cambiado? Hubo una tiranía del monarca y ahora habrá una tiranía de la nación.

[…]

En América se quería limitar el poder y en Francia se instauraba un poder absoluto.

[…]

Cuando llegó al poder, Robespierre pensó que había que buscar la unanimidad de la nación aniquilando a los disidentes. En 1795, mientras se discutía de nuevola Constitución–la tercera ya-, Sieyès reconoció que el origen del Terror estaba en haber definido mal el concepto de soberanía nacional. Cuando Napoleón llegó al poder no tuvo que esforzarse mucho para instaurar el poder absoluto.

Paper de la dona. Olympe de Gouges. Pàgina 108-109.

En cierto sentidola Revoluciónlimitó el poder de la mujer. Se consideró que su terreno era privado, mientras que el de los hombres era público. Como la vida pública, es decir, la política, tomaba cada vez más importancia, el papel de las mujeres disminuía proporcionalmente. Llegó a pedirse que las mujeres no aprendieran ni a leer ni a escribir.

[…]

Había algunas excepciones. Una mujer que había sido muy bella, una femme galante combativa y apasionada, llamada Olympe de Gouges escribió una “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana”, criticó a Robespierre y, como era de esperar, acabó en la guillotina.

Girondins versus jacobins. Pàg. 144.

Todos los miembros dela Convencióneran revolucionarios, pero unos –los girondinos- ponían más énfasis en la libertad, mientras que los otros –los jacobinos- ponían más interés en la igualdad. Ninguno de los dos partidos negaban el derecho de propiedad, pero los dela Girondacreían que es un derecho absoluto, mientras que los jacobinos pensaban que tenía que limitarse en favor del pueblo, si era necesario. Todos querían convertir Francia en un país de pequeños propietarios, porque creían con razón que así se recuperaría la estabilidad.

ROBESPIERRE I ELS JACOBINS. Pàg. 165-ss.

Francia vivía el apogeo de la dictadura de Maximilien de Robespierre. Desde el Comité de Salvación Pública y desde el Club de los Jacobinos ejercía más poder del que nunca tuvo Luis XVI. ¿Cómo este abogado de provincias había podido llegar a ser el dueño absoluto de Francia?, se preguntaba Necker en uno de sus libros. De alguna manera encarnóla Revolucióncon todas sus contradicciones. Unos le creían un santo (por algo le llamaban “el incorruptible”), mientras que otros le consideraban un monstruo. Para mí es un dramático ejemplo de las limitaciones de la voluntad. Estuvo lleno de buenos deseos, quiso obligar a todo el mundo a ser feliz y, sin duda, se sorprendió al ver que el pueblo no comprendía la generosidad de su empeño. Dio la razón al perspicaz Burke, que escribió: “La gran brecha por la que se introdujo en el mundo la excusa de la opresión es la pretensión de un hombre para decidir sobre la felicidad de otro.” Cuando las buenas intenciones se unen al error producen unos efectos paradójicos porque hay que alabar el propósito y simultáneamente condenar los resultados. De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno, o sea, el camino del Terror.

[…]

(Comentaris de Johanes Frei, amic del protagonista)

Tiene la pretensión de ser la voz del pueblo. En alemán hay una palabra para designar la situación actual en Francia: Führerstaat. El comportamiento del Führer, del jefe, es la expresión auténtica de la comunidad. No puede equivocarse porque es su encarnación. Ha renacido, con otros modales, la monarquía absoluta.

[…]

Alguién que le conocía bien decía que tenía muy pocas ideas, y que ésa fue la razón de su triunfo.

[…]

Robespierre: “Es la imaginación la que pone los límites entre lo posible y lo imposible. Pero cuando se tiene la voluntad de actuar bien, es preciso tener el coraje de franquear esos límites.” Hubo un emperador romano, Calígula, que pensó lo mismo. Creyó que si una vez siquiera se pudiera conseguir lo imposible, los férreos límites del mundo desaparecerían. Acabó en el Terror. Robespierre también. Él y los jacobinos querían construir un mundo justo, y habían llegado a una conclusión: no importa sacrificar la generación presente para conseguir la felicidad de las generaciones futuras. “Seamos injustos hoy para poder ser justos mañana”. Querían la felicidad y la igualdad.

[…]

(Comentaris de Johanes Frei, amic del protagonista)

Ha habido una obsesión creciente por la sangre. Los jacobinos han pensado que sólo la sangre podría purificar el país, regenerar la nación. Hemos vuelto a tiempos ancestrales, cuando el pueblo se aseguraba la pureza con hecatombes. Mira estas cifras. En julio de 1790, Marat lamentaba que no se hubiera matado a quinientos culpables de traición. Un mes después eran ya seiscientos. A fin de año reclamó la muerte de veinte mil. Después de la caída del rey, de cuarenta mil. Y en noviembre de 1792 fijó una cifra definitiva: doscientos setenta mil cadáveres. Lo espantoso es que no ha sido un movimiento de furia sino una decisión fría, que se pretende racional. La razón de Estado, que había sido utilizada por la monarquía absolutista, ha renacido. Consideran quela Revolución es una guerra total y que en la guerra no hay mayor peligro que la bondad de corazón. Se lo he oído decir a un general: “La guerra es un acto de violencia y hay límites a la manifestación de la violencia. Quien usa de la fuerza sin piedad, sin retroceder ante ninguna efusión de sangre, toma ventaja sobre su enemigo” (Clausewitz). Ésa es la lógica del mundo en que estamos viviendo, una lógica posiblemente irremediable, pero que pertenece a un mundo en el que no quiero vivir.

GUERRA DE LA VENDÉE. Pàg. 167-169.

El día 1 de agosto de 1793 la Convención aprobó un decreto ordenando la destrucción de la región rebelde. Ya no se trataba de vencer a los insurrectos, sino de aniquilar el territorio, sembrarlo de sal, como en las grandes venganzas medievales. El proceso mental que había llevado a esa conclusión descubría los perennes mecanismos del uso político de la crueldad. Primero se había deshumanizado a los rebeldes. En realidad componían una heterogénea coalición de descontentos, que como protesta ante las levas de soldados y la escasez de los suministros se habían alzado contra el gobierno al grito de “¡Viva Luis XVII, los aristócratas y los curas!” Un grito de queja, más que un lema político. Pero los revolucionarios convirtieron tan plural comunidad en una raza aparte, en una “raza infame”, cuyos miembros no merecían siquiera la consideración de personas. Eran “bestias salvajes” a las que era preciso “dar caza”. Esta degradación permitía convertir una matanza en acto benefactor para la especie humana, que resultaba así purificada de aquella abominación, de aquella corrupción de la naturaleza. Tal conclusión se basaba en un silogismo aparentemente irrefutable: “La libertad revolucionaria es obra de la razón.” Por lo tanto, quien no acepta la revolución es un ser irracional. Es así que los seres irracionales no poseen derechos, luego los que no aceptanla Revolucióncarecen de derechos. La idea de que los enemigos del pueblo no son ciudadanos, ni siquiera son hombres, estaba tan extendida que en un catecismo revolucionario leí:

– ¿Pueden considerarse franceses los nacidos en Francia pero que rechazan adoptarla Constituciónrepublicana?

– No, son animales.

En diciembre (de 1793) los vendeanos fueron derrotados en Savenay. La guerra había terminado, pero entonces comenzó la política de tierra quemada. Carrier traza el plan en una carta dirgida al Comité de Salvación Pública. Indica que una vez reducidos los últimos focos de resistencia, sería necesario “matar a todos los individuos de cualquier sexo que se encuentren en los territorios insurrectos, sin distinción alguna, e incendiarlo todo. No hay nadie que no haya empuñado las armas contrala República, por lo que hace falta purgar el suelo absoluta y totalmente”. Ésta debía ser la solución final.

[…]

Tourreau comienza la minuciosa eliminación de aquel pueblo “naturalmente rebelde”, quela Repúblicano podía asimilar. En una carta explica su método: “Actuar con rapidez para que no queden casas, ni alimentos, ni armas, ni más habitantes que los que hayan escapado a nuestra persecución en el fondo de los bosques”. Los que son implacables con los débiles tiemblan sin embargo ante sus superiores. El general Duquesnoy, denunciado por uno de sus colegas por haber emitido reservar hacia el plan de su jefe, tiene que justificarse jurando que su mano no ha temblado nunca: “He incendiado todas las casas, he degollado a todos los habitantes que he encontrado, así es que no es a mí a quien puede dirigirse ese reproche.”

EL TERROR

INDEFENSIÓ JURÍDICA = EVOLUCIÓ CAP AL TERROR. Pàg. 171-179.

(Comentaris de Johanes Frei, amic del protagonista)

No se puede construirla Repúblicasin piedad pero es posible que tampoco se pueda hacerlo sólo con piedad.

[…]

El desinterés de hoy [por las ejecuciones] espantaba aún más que la ferocidad de antaño, porque es terrible la facilidad con que el ser humano se habitúa a todo. El desarrollo de la sesión [de la Convenciónrepublicana] nos dejó horrorizados. Couthon, uno de los colaboradores de Robespierre, un hombre paralítico, dulce de figura y de lenguaje, escrupulosamente honrado en su vida privada, pero que no dudaba en mentir por la patria, presento un proyecto de ley para el perfeccionamiento del tribunal revolucionario. La perfección consitía en eliminar todas las seguridades jurídicas para acelerar el proceso judicial. Lo ideal era poder detener, sentenciar y ajusticiar en el mismo día, así se mantenía la máquina bien engrasada. Los acusados no tendrían defensor. “Defender a los traidores es conspirar. La ley da a los patriotas, defensores calumniados, jurados patriotas; pero no se los concede a los conspiradores.” No habrá interrogatorios previos al juicio. No habrá manifestaciones escritas. No habrá testigos, si no es absolutamente necesario. Son condenados como enemigos del pueblo los que hablan mal de los patriotas, los que depravan las costumbres, los que impiden la educación. Todas las leyes precedentes eran derogadas por la Convención, incluida la que exigía la aprobación de la Asamblea para poder llevar a juicio a un diputado. Un último artículo cerraba el círculo del Terror: la prueba moral era suficiente para condenar.

[…]

El Terror no es un azar, ni la obra de una mente enferma, sino un sistema de ideas muy bien trabajado.

[…]

Desde que se abrió la Convenciónse vio que el enfrentamiento entre girondinos y jacobinos era profundo. Cuando se aprobó la Declaraciónde los derechos del hombre le dije que era una declaración bicéfala, fundada en dos principios contrarios, y que tal situación plantearía problemas.

[…]

Un principio era el individuo, el otro era la nación. Los girondinos creen que el fundamento de todo orden social es el individuo (y sus derechos, claro) y que a partir de él hay que construir el edificio social. Siguiendo a Juan Jacobo Rousseau piensan que el paso del individuo a la sociedad se da mediante un contrato. En cambio, los jacobinos creen que la nación el lo primero. No hay individuo fuera de la nación. Por lo tanto, lo del contrato les parece una patraña.

La cuestión de fondo es la idea de soberanía. La Gironda cree que la soberanía, es decir, la independencia y la autonomía básicas, pertenecen al individuo, y que la nación sólo tiene como misión proteger esos derechos. Ésa es una postura parecida a la de los americanos. En cambio, los jacobinos piensan que la única soberanía pertenece a la nación, de la que los individuos reciben, si llega el caso, su ración de autonomía. El día 10 de agosto de 1792, el día del asalto del palacio de las Tullerías, el trono fue derribado por la explosión popular, y la igualdad no fue ya una quimera.La Convención Nacional fue proclamada e inmediatamente se reavivaron todos los derechos que la nación tiene sobre el individuo. Robespierre en eso es implacable. Ha dicho que mediante el Terror queire eliminar “la abyección del yo privado”. El individuo es un corderito que se puede sacrificar en el altar de la patria. Ahí está el Terror.

[…]

La nación girondina es una agrupación de individuos iguales en derechos, que tienen que debatir entre ellos, negociar, colaborar. En cambio, la nación jacobina es una esencia intemporal, que sobrevuela al individuo. ¡Fantástico cambio! La nación francesa, como todas, es el resultado de mil casualidades históricas: matrimonios, conquistas, compraventas, cambalaches. Se ha ido consolidando trabajosamente a lo largo de los siglos, sobre todo por la ambición de los reyes, era su propiedad, y, de repente, se descubre que existía antes que al historia, en el mismo seno de Dios, supongo. ¡Milagro, milagro!

[…]

Fíjese bien porque parece una función de magia. Para los girondinos, la ley es el resultado de la voluntad general entendida como mayoría en una votación. En cambio, los jacobinos consideran que la voluntad general nada tiene que ver con votaciones. Las votaciones son subjetivas, caprichosas, mientras que la voluntad general es algo objetivo, intemporal, sagrado como la verdad. Es la verdad de la nación. Cada nación tiene su destino, su libertad, su vocación; puen bien, quien llegue a captar ese deseo profundo de la nación se convierte en la voz de la voluntad general, es decir, de la voluntad de la nación, aunque sea una sola persona. Por eso los jacobinos desprecian la representación aritmética. […]

¿Quién conoce la voluntad de la nación? El patriota. ¿Quién es patriota? El que conoce la voluntad de la nación.

[…]

Hay un tipo de revoluciones que acaban forzosamente en el Terror:

  1. Primer paso: Una persona o grupo se convierte en el único juez de la situación. Sólo ellos están en contacto con la verdad, por revelación, nacimiento, estatus o perfección personal.
  2. Segundo: No se consulta al pueblo porque se le considera incapaz de reconocer la situación.
  3. Tercero: El grupo privilegiado dictamina que al situación es tan grave que es necesario suspender todos los derechos. El bien público justifica toda tropelía contra el bien privado. He oído decir a Barère: “Ante las exigencias de la salvación pública, los derechos humanos deben inclinarse respetuosamente”.
  4. Cuarto: Como ellos están en la verdad, los que se oponen son réprobos, malvados, incapaces o traidores, como dijo Robespierre.
  5. Quinto: Por el bien público hay que imponer una inquisición o unos tribunales especiales que depuren la sociedad. Hemos llegado al Terror. Unas veces la verdad es un Dios, otra una Raza, otras una Nación, otras un Partido.”

Sobre les paraules polítiques abstractes. Pàg. 178.

(Comentaris de Johanes Frei, amic del protagonista)

Hay que precisar muy bien qué se entiende con esas palabras (bien común, verdad, nación, pueblo, interés particular, votaciones).

Empezemos por “bien público”. Un conocido suyo, el economista Dupont de Nemours, decía que “el interés general es una máquina de guerra contra los derechos individuales”. Lo único que hay son personas concretas, felicidades pequeñitas, caseras, derechos individuales que protegen esa conmovedora búsqueda de la felicidad. La nación no es más que esa agrupación de personas.

Condorcet decía que “una nación tomada como un ser abstracto, no puede ser ni feliz ni desgraciada”. Pero para todos esos iluminados, Saint-Just o Robespierre, el ser colectivo, la nación, se ha convertido en una entidad metafísica. Aparece en el orden de la existencia como anterior y superior al individuo. Por eso han perdido la compasión, porque no hay compasión abstracta, y el individuo concreto, de carne y hueso, ha desaparecido de su vista.

Diferencia entre poble i nació. Pàg. 179.

El pueblo es una agrupación de seres vulnerables. La nación es un mito de invulnerabilidad. No son la misma cosa, son realidades y ópticas distintas.

Una definició de NACIÓ. Pàg. 180.

Una nación es una división práctica, administrativa, funcional de la humanidad, cuya finalidad es organizar de una manera justa y eficaz el bienestar y el progreso de un grupo de seres humanos, unido por eventualidades históricas. Debe poseer una soberanía suficiente para cumplir esa meta, pero como es solamente una “delegacón de la humanidad”, una parte suya, debe seguir ligada a la totalidad por un sistema de derechos y deberes.

Una definició de BIEN COMÚN. Pàg. 181.

Lo que llamamos bien común es sólo un conjunto de buenas medidas de administración, que ponen a los ciudadanos en las mejores condiciones posibles para que ellos se esfuercen en disfrutar de las bendiciones de la vida.

Formes de viure: natural i ètica. Pàg. 185-186.

Me pareció que había dos formas de vivir, cada una con una lógica diferente. No era ningún descubrimiento porque esas ideas estaban en el ambiente. Voy a llamar a uno “el modo natural de vivir”. Su lógica es la lógica natural: el miedo, la fuerza, el rechazo de los débiles o enfermos, la ausencia de piedad, el sálvese quien pueda.

El otro es el “modo ético de vivir”, el de la ciudad justa, que tiene una lógica contraria a la anterior: defiende del miedo, protege contra la fuerza, acoge a los débiles y enfermos, siente compasión, y colabora a que los demás se salven. […]

Los jacobinos han intentado construir la ciudad justa utilizando la lógica del mundo natural. Y eso no funciona. No debe funcionar.

EPÍLEG DE LA NOVEL·LA. Economia política il·lustrada. Pàg. 198-ss.

– Nuestra época ilustrada ya sabe que la riqueza de las naciones no depende de sus bienes naturales o monetarios, sino del saber y la industria de sus ciudadanos.

– La inteligencia industriosa es la gran fuente de riqueza y, al mismo tiempo, es la gran fuente de libertad y de justicia.

– La Ilustración señala con dedo certero el paso de la selva a la ciudad.

– Crear es un modo diligente, no perezoso, de estar en el mundo.

– La idea de “dignidad” era la traducción democrática e ilustrada de la idea de “honor”.

CITES DE L’AUTOBIOBIBLIOGRAFIA

La importància de la HISTÒRIA

Pàg. 210.

Al pretender fundamentar la ética caí en la cuenta de que necesitamos considerar la historia de los pueblos como el gran banco de pruebas de la humanidad. En él se han probado las diversas soluciones que las culturas inventar para resolver los problemas permanentes y universales del ser humano. Algunas de ellas se han revelado seguras, eficaces e imprescindibles. Otras han acabado por desaparecer. Pontalis ya dijo hace siglos que la historia es la física experimental de la legislación.

L’ordre espontani de F. HAYEK. Pàg. 210-ss.

Por aquel tiempo leía a Friedrich Hayek y me interesó mucho su teoría acerca del “orden espontáneo”. Según él, las instituciones fundamentales y los sistemas normativos se han ido elaborando por una evolución no dirigida, fruto de la interacción de infinitos comportamientos individuales. Considera una “arrogancia de la razón” creer que la razón por sí misma es capaz de determinar en cada momento lo que procede hacer.

En el orden espontáneo cada individuo 1) busca sus fines, 2) ajusta su actividad a los fines de los demás. Hayek ataca el construcivismo racional, que pretende mejorar la sociedad introduciendo reglas nuevas, planificando desde arriba.

[…]

La Revolución Francesa tuvo su afán obsesivo por construir un mundo nuevo ajustado a normas racionales. Cayó, por lo tanto, en lo que Hayek llamaba “arrogancia fatal”, y los hechos parecen darle la razón. Hayek señala que el racionalismo constructivista conduce siempre a una rebelión contra la razón, que se manifiesta en tres fases:

1)       Sobreestimación de la razón

2)       Desilusión

3)       Exaltación de la voluntad.

Se podría decir que el racionalismo termina pariendo “el triunfo de la voluntad” del jacobinismo, del nazismo o de la dictadura soviética.

La història com a resultat de conflictes de interessos. Engels a Joseph Bloch  (Londres, setembre de 1890)

“La història actua de tal manera que el resultat final naix sempre dels conflictes entre moltes voluntats individuals i aquestes, alhora, són el que són a causa d’un gran nombre de condicions particulars de la vida. Així, hi ha innumerables forces que es creuen, una sèrie infinita de paral·lelograms de forces, els quals donen origen a l’únic resultat: l’esdeveniment històric. També aquest s’ha de considerar com el producte d’una força que actua com un tot inconscient i sense voluntat. Perquè el que cada individu desitja és obstaculitzat per tots els altres i el que sorgeix és una cosa que ningú volia.”

DILUVI BIBLIOGRÀFIC DE LA REVOLUCIÓ FRANCESA

Pàg. 213-ss.

– Michelet, Histoire de la Révolution française, perspectiva revolucionària jacobina.

– M. Dulaure, Bosquejo histórico de los principales acontecimientos de la Revolución Francesa.

– Albert Mathiez, La Révolution française, admirador dels jacobins i justificador de la violència. Assenyalala Revolució Francesa com “un exemple memorable dels límits de la voluntat humana enfrontada a la resistència de les coses”.

– Interpretació marxista: Mathiez, Soboul, Lefebvre.

– Crítica a la interpretació marxista: F. Furet, Penser la Révolution française, 1978.

– Història revisionista:

  • François Furet i Denis Richet, La Révolution française, 1999.
  • François Furet i Mona Ozouf, Dictionnaire critique de la Révolution française, 1992.
  • Michel Vovelle, La Révolution française, 1998.

– Versions anglosaxones:

  • D.M.G. Sutherland, The French Revolution and Empire, 2002.
  • Bailey Stone, Reinterpreting the French Revolution, 2002.
  • Simon Schama, Citizens. A Chronicle of the French Revolution, 1989.

– J.P. Sartre, Critique de la raison dialectique, sobre l’anàlisi dels moviments revolucionaris.

– Adam Smith, cites:

  • La bellesa d’escriure història consisteix, segons Tàcit, en una teoria política dels sentiments.
  • El coneixement de l’home no ens el dóna la introspecció, sinó la història.

– Problema polític de la celebració del segon centenari dela Revolució:

  • Steven L. Kaplan, Adieu 89, 1993.
  • Marcel Gauchet, La Révolution des pouvoirs, 1995; la revolució va introduir els conceptes que anaven a dominar la política de la modernitat, “però no podem ignorar que les democràcies només han aconseguit estabilitzar-se i arrelar-se quan han donat l’esquena a la visió revolucionària de la política. A les antípodes del 89, és per la divisió en totes les seues formes com les democràcies s’han pacificat. […] Després de tot, els americans han triomfat allà on els francesos han fracassat. Han sabut muntar mecanismes constitucionals pertinents i duraders per a donar cos a la sobirania popular” (p. 9). La experiència política va depurant les solucions i descartant les vies sense eixida.

LA REVOLUCIÓ NORDAMERICANA

Pàg. 216-ss.

– Bernard Cottret, La Révolution américaine, 2003. Subtítol: “La recerca de la felicitat”. Comença dient: “Aquest és un llibre sobre la felicitat”.

– Richard Hofstadter, La tradición política americana, Seix Barral, Barcelona, 1964. Descriu comla Constitució americana es va basar més en l’experiència que en la teoria. “Els homes que van redactarla Constitució tenien un concepte netament calvinista sobre la maldat i la condenació de la humanitat, i creian amb Hobbes que els homes eren essencialment buscabregues” (p. 113). Els constituents eren homes de negocis, comerciants, advocats, propietaris de plantacions. Per aquesta raó hi havien vist la naturalesa humana en acció, en tots els llocs on es cerca la riquesa i el poder. “No creien en l’home, però si creien, no obstant això, que una bona Constitució política podia arribar a controlar-lo” (p. 14).

– Gordon S. Wood, La Revolución americana, 2003.

– Més llibres: Palmer, Capotal, Fioravanti.

– Cita de Palmer: “La Revolució Francesa, a l’inrevés de la revolució americana, va ser una revolució de la igualtat més que de la llibertat”.

TESTIMONIS DE LA REVOLUCIÓ FRANCESA

Pàg. 219-ss.

– Senac de Meilhan i Antoine Barnave, Dos interpretaciones de la Revolución Francesa, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1990.

– Necker, De la Révolution française, 2000.

– Madame de Staël, Considérations sur la Révolution française, 2000.

– Rabaut de Saint-Étienne, Précis de l’histoire de la Révolution française, 1792.

– Dulaure, Bosquejo…

– Lequinio de Kerblai, Guerre des Vendées et des Chouans, 1794.

– Altres: Montlosier, Ferrand, l’abat Barruel, Condorcet…

– Tocqueville, L’Ancient régime et la Révolution.

L’experiència política

Pàg. 222.

Cada vez estoy más convencido de que los sistemas normativos son construcciones inductivo-deductivas, que deben comenzar por la experiencia. Ya lo dijo Cicerón hablando de la Constitución romana: “Ni los poderes convenidos de todos los hombres, viviendo en determinado momento, podrían hacer todas las previsiones de futuro necesarias sin la ayuda de la experiencia y de la gran prueba del tiempo” (De republica).

[…]

Es notable que en la Convención de Filadelfia de 1787, cuando se quería construir por primera vez una nación sobre los dictados de la razón, John Dickinson advirtiese que debían guiarse “no de la razón, sino de la experiencia”.

[…]

Un buen análisis de la experiencia política debería estudiar, desde dentro, cómo se ha planteado, vivido y resuelto los problemas, cómo se han detectado las equivocaciones, de qué manera se han seleccionado las normas.

La virtud i l’educació

Pàg. 230-232.

Los revolucionarios americanos y franceses coincidieron en que la única posibilidad de organizar bien la convivencia era que los ciudadanos fueran virtuosos.

[…]

La regeneración tenía que hacerse mediante la educación.La Revolución Francesase convirtió en un gigantesco proyecto pedagógico.

[…]

Hubo dos proyectos educativos, dos modos de concebir el salto de fase. El de Condorcet tenía como finalidad preparar a los individuos para un debate entre individuos racionales ilustrados. Era esa búsqueda de un consenso racional lo que iría sacando a la humanidad de un mundo a otro. El de Robespierre, en cambio, pretendía alcanzar la nueva órbita universalizando la ortodoxia. La verdad tiene que imponerse como sea.

La revolució i el temps

Pàg. 233-234.

Condorcet proponía una revolución lenta, que fuera empapando las conciencias. Robespierre quería una revolución rápida, por su compasión hacia el género humano.

Hay un discurso que pronunció Robespierre el 5 de febrero de 1794, en la Convención, donde deja claro este punto: “El recurso del gobierno popular en revolución es a la vez la virtud y el terror: la virtud, sin la cual el terror es funesto; el terror, sin el cual la virtud es impotente. El Terror no es otra cosa que la justicia rápida, severa, inflexible” (Sobre los principios de moral política que deben guiar la Convención nacional en la administración interior de la República).

[…]

Lenin y Stalin se inspiraron en Robespierre. Stalin fue también un apresurado. Ucrania había sido colectivizada entre 1929 y 1932. La operación había sido difícil, y se mantenía un foco de rebelión. La nación ucraniana mantenía su lengua, sus tradiciones y su voluntad de autonomía. Entonces Stalin decidió hacerla morir de hambre, lo que hizo silenciosamente entre el invierno de 1932 y el fin del verano de 1933. De cinco a siete millones de personas fueron sacrificadas por la generación futura. Pero la generación futura decidió que todo aquello había sido un criminal error. Los mismo pensaron los alemanes que sobrevivieron a Hitler. Y los camboyanos que sobrevivieron a Pol-Pot. Y los franceses que sobrevivieron a Robespierre.

[…]

La experiencia histórica muestra que el apresuramiento acaba produciendo un colosal retraso. La solución de Condorcet era más lenta, pero más segura. Hay que dar tiempo al tiempo. Sin embargo, como la desdicha no espera, hay que buscar dos tipos de soluciones para pasar del mundo natural al mundo ético.

1) Aminorar en lo posible las tragedias.

2) Tener siempre presente el rumbo: llegar al estadio ético.

Tal vez las ONG estén realizando este papel. Intentan resolver problemas urgentes (aspecto 1), pero también intentan favorecer la realización del Gran Proyecto ético (aspecto 2).

Les CONTRADICCIONS de la Declaració dels Drets de l’Home i del Ciutadà

Pàg. 235-239.

-La Declaración no había sido tan venerada por sus autores como lo es por nosotros.

-La Declaraciónde los derechos del hombre y del ciudadano era un texto contradictorio, porque afirmaba dos principios absolutos –los derechos humanos individuales y los derechos de la nación-, lo que acabó causando serios problemas.

– La contradicción más peligrosa tenía que ver con la noción de soberanía. La soberanía nacional nace en el momento en que la Revolución Francesatransfiere el poder absoluto de la corona a la nación. Bossuet había hecho la metafísica de la soberanía del rey. Sieyès hace la metafísica de la soberanía nacional.

– Una vez inventado un ser ficticio –la nación- comienza un giro absoluto en muchas de las ideas políticas. Sieyès no menciona el contrato social. No quiere considerar a la nación como un ser contingente formado por contrato, sino como una realidad esencial. Afirma: “Una nación no puede decidir que no será nación.” Como comenta K.M. Baker (1987): “De ser ficticio, la nación se ha convertido en realidad primordial”.

Ladan Boroumand es tajante: “Los derechos humanos y la noción de soberanía se oponen. Los derechos humanos son individuales. Los derechos de la nación son supraindividuales.”

García de Enterría explica la noción de derecho subjetivo en su obra La lengua de los derechos. La formación del Derecho Público europeo tras la Revolución Francesa(Alianza, Madrid, 1995). Todo el sistema de derechos está basado en la dignidad de cada ser particular. Los derechos subjetivos se utilizaron para legitimarla Asamblea Constituyente, y limitar las prerrogativas del rey. Pero a renglón seguido se atribuyen a la nación esas mismas prerrogativas absolutas que se negaban a la monarquía. Para Sieyès, “la voluntad nacional sólo necesita de su realidad para ser siempre legal. Es el origen de toda legalidad”.

¿Qué sucede si se reconocen derechos a un “ente supraindividual”?

Que antes o después los derechos individuales pueden ser sacrificados en el altar de esa divinidad.

Por ejemplo, durante las discusiones dela Declaraciónde 1948, Bogomolov, delegado ruso, afirmó: “La delegación dela Unión Soviéticano reconoce el principio de que un hombre posee derechos humanos independientemente de su condición de ciudadano de un Estado.”

– Encontré en el magnífico libro de Jack Donnelly Derechos humanos universales (Gernika, México, 1994) argumentos en contra de los derechos colectivos de la sociedad, o de los pueblos. Los pueblos pueden tener una gran variedad de derechos, pero no son derechos humanos. Cualquiera que sea su importancia relativa, los derechos humanos (individuales) y los derechos de los pueblos (colectivos) pertenecen a especies muy distintas y su disticnión debe preservarse.

“Las apelaciones a los derechos de los pueblos en términos colectivos se oyen hoy con más frecuencia por parte de regímenes opresivos, paternalistas, con el fin de desconocer o reprimir los deseos o negar los derechos de personas reales, y concretas”.

“A los regímenes represivos no les cuesta nada esgrimir tales argumentos [los argumento de los derechos colectivos] para justificar la negación “temporal” de la mayoría de los derechos humanos reconocidos a nivel internacional con el fin de seguir políticas que supuestamente se dirigen a la realización de los derechos humanos. Los derechos humanos se convierten así en un instrumento de represión en lugar de liberación”.

– La idea de “voluntad general” me resultó muy complicada, sobre todo por las dificultades que planteaba a la representación democrática. Si tiene que ser “una, indivisible” y no se identifica con la voluntad individual, no puede conseguirse mediante sistemas representativos, sino gracias a una unión mística nacional. El mito de la unicidad acaba exigiendo que el Estado o la nación se unifique en un jefe. Napoleón estaba esperando a la puerta. El Estado nazi era un Führerstaat: la unidad entre conductor y conducido. Rousseau defendió que la nación no podía equivocarse. Tampoco Hitler podía equivocarse, porque era la voz del pueblo.

L’ENIGMA DE ROBESPIERRE

Pàg. 242- 243.

El libro de Florence Gauthier, Triomphe et mort du droit naturel en Révolution, 1789-1795-1802, París, 1992, me presentó a Robespierre como un innovador social que quería elaborar una economía política popular, que insistía en la función social de la propiedad, y en la necesidad de impuestos progresivos para ayudar al pobre.

Políticamente, Robespierre fracasó, pero esta parte de su ideario ha triunfado. Defendió que no podía haber una economía autónoma respecto de la moral. Creo que tenía razón. Hay tres aspectos económicos donde la trascendencia ética es inevitable: 1) los límites de la propiedad, 2) el mercado laboral, 3) la distribución de los beneficios.

La experiencia política, de la que Robespierre forma parte ineludible, ha tanteado diferentes soluciones. Respecto de la propiedad, al menos tres:

1) No existe propiedad privada. Fue el experimento soviético que, por razones comprensibles, desembocó en la tiranía.

2) La propiedad privada es un derecho absoluto y natural. Fue la afirmación de gran parte del pensamiento ilustrado y del código napoleónico. No supo equilibrar las aspiraciones a la libertad con las aspiraciones a la igualdad, y fue desechada en el siglo XX.

3) El derecho a la propiedad no absoluto ni natural, sino civil, ciudadano, y puede ser por tanto limitado por el estado democrático. Es la postura comúnmente aceptada hoy en día.

CITES DE LES NOTES FINALS

Movimiento nacional. Pàg. 269.

La idea de “movimiento nacional” identificaba la sociedad civil y la sociedad política, lo que suponía una idea del Estado y del poder como emanación natural del pueblo. No había posibilidad en esta teoría de ejercer una crítica al poder, porque tendría forzosamente que ser una autocrítica. En España la expresión fue utilizada oficialmente por el régimen franquista como lema de una nación orgánicamente unificada, donde los partidos políticos eran, como en el régimen jacobino, facciones antipatrióticas.

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MÉS INFORMACIÓ

Entrevista a J.A. Marina en la revista El Cultural sobre aquest llibre.

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6 Responses to LLIBRE. “Los sueños de la razón” de José Antonio Marina (2003), sobre la lluita dels drets humans, individuals i socials

  1. Retroenllaç: TEMA. Liberalisme i nacionalisme. L’era de les revolucions (1789-1848). Les unificacions d’Alemanya i d’Itàlia. El romanticisme | HISTORIATA

  2. Retroenllaç: TEMA Espanya. La crisi de l’Antic Règim (1788-1814) | HISTORIATA

  3. Retroenllaç: RESSENYA. José Antonio Marina: “Anatomía del miedo” (2006) | HISTORIATA

  4. Retroenllaç: PARTICIPACIÓ. “Projecte per al Departament de Participació Ciutadana i per a fomentar i millorar la democràcia participativa a Alcoi” | HISTORIATA

  5. Retroenllaç: 14 DE JULIOL. “Ça ira” | HISTORIATA

  6. Retroenllaç: LECTURES. Gombrich i altres coses de llegir | HISTORIATA

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