LLIBRE. «A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España» de Manuel Chaves Nogales (1937), un llibre contra l’equidistància

A sangre y fuego és un llibre amb 9 relats ambientats en la Guerra Civil espanyola. El seu autor és el periodista sevillà Manuel Chaves Nogales (1897-1944), que es definia a sí mateix com un «pequeño burgués liberal, ciudadano de una república democrática y parlamentaria». Per coses de l’exili el llibre és va publicar per primera volta a Xile, l’any 1937, i va restar oblidat fins que es va recuperar i reeditar 60 anys després.

Quan va esclatar la guerra Chaves Nogales vivia a Madrid i era director del diari Ahora. En novembre de 1936, quan el govern de la República va abandonar la capital, es va exiliar a París. El fets que explica en aquest llibre estan extrets de la realitat, del que va veure i va sentir dir, i del que li va arribar en l’exili francés. En aquella època d’extrems Chaves Nogales era un moderat, un liberal, i sabia que podien afusellar-lo en qualsevol dels dos bàndols. Com diu en el pròleg: «mi única y humilde verdad era un odio insuperable a la estupidez y la crueldad». El pròleg, impactant, es pot llegir sencer en aquest enllaç

Escriu A sangre y fuego amb la impressió dels primers mesos de la Guerra Civil, sense saber que duraria dos anys més. La seua visió és pessimista. És molt lúcid i diu que és una guerra que ningú guanyarà, perquè després de tanta violència dona igual qui la guanye, i que és una guerra molt condicionada per la política internacional (ja sabeu, la pugna entre feixisme i comunisme, i amb les democràcies poregoses). Guanye qui guanye, per a ell, el resultat serà «un gobierno dictatorial que con las armas en la mano obligará a los españoles a trabajar desesperadamente y a pasar hambre sin rechistar durante veinte años, hasta que hayamos pagado la guerra. Rojo o blanco, capitán del ejército o comisario político, fascista o comunista, probablemente ninguna de las dos cosas, o ambas a la vez, el cómitre que nos hará remar a latigazos hasta salir de esta galerna ha de ser igualmente cruel e inhumano.»

Els protagonistes dels relats són agressors i víctimes, dels dos bàndols, amb covards i valents, intel·ligents i estúpids, il·lusionats i neguitosos. Però sobretot destaca l’estupidesa i l’enorme crueltat. Són relats molt ben escrits, i contagien una mena de sensació sòrdida cap a la Guerra Civil. Ve a ser un canyaret, un fer la mà, un desastre, i amb moltíssim dolor i mort.

En l’edició de Libros del Asteroide, a més dels 9 relats originaris, s’hi han afegit 2 relats més, quasi perduts i que s’han pogut rescatar. Són «El refugio» i «Hospital de sangre», ambientats en el País Basc. El de «El refugio» no me’l lleve del cap.

En les meues classes he encomanat en dos ocasions la lectura de Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sender. Ara m’agradaria llegir alguna volta un d’aquests relats amb els alumnes. Potser «La gesta de los caballistas», «El tesoro de Briesca» o «Bigornia». Algun dia.

Manuel Chaves Nogales (1897-1944)

Una última cosa: Chaves Nogales ha estat reivindicat per un sector intel·lectual i polític que tracta la Guerra Civil des d’una autoproclamada equidistància. Tot això de “els dos bàndols van fer barbaritats”, “millor no reobrir ferides”, etc. Aquesta postura critica la reivindicació de la memòria històrica i el llegat de la República, i minimitza la dictadura franquista i la seua repressió. També defensa la Transició com un procés modèlic no revisable. No obstant això, i malgrat tots els “equidistants” que se’l volen apropiar, Chaves Nogales es llig molt bé i no sembla gens imparcial. Era demòcrata, liberal de veritat (com deia Larra: «ser liberal en España es ser un emigrado en potencia»), i també republicà. Així que res d’equidistàncies.

Compartisc uns fragments:

La gesta de los caballistas

“Las batallas no se ven. Se describen luego gracias a la imaginación y deduciéndolas de su resultado. Se lucha ciegamente, obedeciendo a un impulso biológico que lleva a los hombres a matar y a un delirio de la mente que les arrastra a morir. En plena batalla, no hay cobardes ni valientes. Vencen, una vez esquivado el azar, los que saben sacar mejor provecho de su energía vital, los que están mejor armados para la lucha, los que han hecho de la guerra una ejercicio cotidiano y un medio de vida.”

La Columna de Hierro

La Columna de Hierro en pocas semanas había conseguido ser el terror de Levante. Formada por ciento cincuenta o doscientos hombres que habían desertado de los frentes de Teruel y Huesca, recorría los pueblos del antiguo reino de Valencia dedicada impunemente al pillaje y a la destrucción. Con el pretexto de limpiar el país de fascistas emboscados iban aquellos hombres por pueblos y aldeas matando y saqueando a su antojo, sin que las escasas fuerzas de orden público de que disponían las autoridades pudiesen hacerles frente.

La mayor parte de los componentes de aquella columna eran expresidiarios acogidos al hospitalario pabellón rojinegro de los anarquistas. Gente toda salida de las cárceles o de los tugurios del Barrio Chino de Barcelona, que en los primeros momentos de la revolución se unieron a los honrados luchadores del pueblo y, mezclados con ellos, tomaron parte en aquellas insensatas expediciones que desde Barcelona y Valencia salían para librar del yugo fascista a las provincias que no habían tenido bastante coraje para sacudírselo por sí mismas. Mientras la guerra se redujo al asalto y saqueo de villas indefensas, aquellas bandas prestaron su apoyo a los defensores de la República, pero cuando se estabilizaron los frentes y la lucha tuvo ya los caracteres de una verdadera guerra, empezaron a flaquear y a traicionarse.”

El tesoro de Briesca

“El primer día que estuvo en el frente asistió impotente a la desbandada habitual de los milicianos. Nada les contenía. Cuando avanzaban los tanques o cuando volaban sobre ellos los aviones ametrallándoles a mansalva no había nada eficaz para dominar su pavor y contenerles, ni las arengas vibrantes, ni las patéticas imploraciones, ni las amenazas; nada. El aparato bélico del ejército rebelde les impresionaba terroríficamente, y a las dos horas de fuego los hombres más entusiastas, los obreros más conscientes y los más necios campesinos tiraban las armas y huían. Era inútil. Aquellas masas eran incapaces de hacer la guerra en campo abierto. No sabían.”

Los guerreros marroquíes

“El primer día de asalto a Madrid los moros se lanzaron con un ímpetu avasallador. Desplegados en guerrilla, con el cuerpo echado hacia delante y ululando ferozmente, avanzaban paso a paso pateando el barro bajo un diluvio de metralla. Cegados por el fuego de los rojos, tuvieron que retroceder por dos veces, y otras tantas volvieron al asalto con redoblada ferocidad. A la tercera intentona llegaron hasta las primeras trincheras de los milicianos republicanos, y allí, por primera vez, se encontraron cuerpo a cuerpo los bárbaros guerreros africanos y los duros luchadores del proletariado de la gran ciudad europea y civilizada. Aquel día aprendieron los moros que no todos los españoles eran «miserables hebreos» y que en aquella España que desde su altiva superioridad guerrera desdeñaban había una entraña dura y un ímpetu vital que no cedían al viento asolador del desierto.”

¡Viva la muerte!

Era Paco Citroen un curioso producto de Celtiberia, que cifraba todo su orgullo en ser más cerril e incomprensivo de lo que en realidad era. Su gran devoción era el casticismo. Estaba con los fascistas porque eran unos tíos castizos, y su grito de guerra era: «¡Los extranjeros son muy brutos! ¡Viva España!». Un curioso complejo de inferioridad nacional le hacía reaccionar salvajemente contra todo lo que no fuese típicamente español con una delirante xenofobia que le llevaba cuando estaba un poco borracho a dar gritos incongruentes de: «¡Viva el cocido y muera el Foreigh Office!», «¡Muera la gimnasia sueca y vivan los toros!», «¡Abajo los cuartos de baño y las piscinas!», «¡Viva el olor a sobaco!», «¡Me gustan gordas y abajo el masaje!».

—Este Paco Citroen es un bárbaro. ¡Pero muy buen patriota! —comentaban oyéndole unos intelectuales escapados de Madrid, profesores y periodistas que se habían puesto al servicio del fascismo y se reunían tímidamente junto a los jefes de Falange.”

One Response to LLIBRE. «A sangre y fuego. Héroes, bestias y mártires de España» de Manuel Chaves Nogales (1937), un llibre contra l’equidistància

  1. Retroenllaç: TEMA Espanya. La Guerra Civil (1936-1939) | HISTORIATA

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