LLIBRE. “La culpa es de los libros” de Pascual Serrano, un llibre de llibres

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La culpa es de los libros és un llibre del periodista Pascual Serrano, publicat el 2014 per l’editorial Icaria, amb el subtítol “Escritos tras mis lecturas”. Està format per dèsset capítols on l’autor comenta breument l’impacte que li han produït les idees d’alguns llibres, recents o antics, i que ell relaciona amb la situació de crisi que estem vivint, de crisi sistèmica.

Aquest llibre és important perquè tal com deia George Orwell, a la seua novel·la 1984, “els millors llibres són els que ens diuen el que ja sabem”. Perquè ens donen les paraules necessàries per a expressar el que sentim o el que intuïm, com en aquest cas.

És un llibre de poc més de cent pàgines que es llig molt fàcilment –jo me l’he llegit en dos sessions (nocturnes)–, té la lletra gran, els capítols són breus, i al ser un llibre sobre llibres ens permet acostar-nos a unes quantes lectures que d’altra manera no arribaríem, sobretot per falta de temps. Evidentment, com a tot refregit de textos, aquest llibre no substitueix l’experiència de llegir les obres que comenta, però sí que ens serveix d’introducció i d’aproximació molt suggeridora, i honesta.

En aquest apunt del bloc només vull reproduir alguns fragments que m’han agradat molt. Per a quan necessite refrescar idees i arguments. Per a qui vulga més informació li recomane la ressenya d’Enric Llopis titulada Los libros… a pesar de todo.

Per cert, Pascual Serrano (València, 1964) és tota una bèstia periodística: és cofundador del web Rebelión.org, col·labora habitualment en Le Monde Diplomatique i altres publicacions, és un reconegut crític sobre la manipulació als mitjans de comunicació, i també és autor d’alguns llibres sobre el tema com Desinformación, Traficantes de información i Contra la neutralidad.

Fragments interessants, ordenats segons el meu interés:

Cap. XVII. Derecho, permiso
Cap. XIV. Clases sociales
Cap. XVI. Cuando gobierna la costumbre
Cap. V. El intelectual y la omertá mediática
Cap. VI. El crimen impune
Cap. XI. El intervencionismo humanitario
Cap. VII. ¿Y si las elecciones no fueran la democracia?
Cap. XIII. En defensa del voto

Cap. XVII. Derecho, permiso. El millor capítol per a mi, el que necessite per a la meua faena actual. (Em recorda un poc la qüestió dels drets positius i els drets negatius de Norberto Bobbio que Alberto Garzón explica al seu llibre La Tercera República)

El polémico y brillante Slavoj Zizek razona en su libro Primero como tragedia, después como farsa (Akal, 2011) en torno a los conceptos derecho y permiso. Para ello recoge la tesis de Jean-Claude Milner (La arrogancia del presente, Manantial, 2010). Dice Zizek que en nuestras sociedades el poder nos presenta como “derechos” algo que no lo son, puesto que se trata solo de “permisos”. Se remonta al mayo del 68 francés:

“Las reclamaciones de nuevos derechos (que hubieran podido significar una verdadera redistribución del poder) fueron concedidas, pero solamente a modo de “permisos”; siendo la “sociedad permisiva” precisamente una sociedad que amplía el ámbito de los que los sujetos están autorizados a hacer, sin darles realmente ningún poder adicional.”

Por su parte, Milner lo expresa de la siguiente forma:

“Aquellos que tienen el poder saben muy bien la diferencia entre un derecho y un permiso. […] Un derecho, en el estricto sentido del término, da acceso al ejercicio de un poder, a expensas de otro poder. Un permiso no disminuye el poder de quien lo otorga; tampoco aumenta el poder de quien lo recibe: hace su vida más fácil, lo que no es nada.”

Zizek presenta como ejemplos el derecho al divorcio, al aborto, al matrimonio homosexual, etc. En su opinión, “todos estos son permisos enmascarados como derechos; de ninguna manera cambian la distribución de los poderes”.

En realidad, el capitalismo no concede derecho alguno, solo permisos. […]

La gran farsa tras la caída del muro de Berlín es que nos han vendido como democracia un sistema que solo nos da permisos, pero no nos garantiza nada ni nos proporciona derechos. Como señalan Zizek y Milner, no nos han dado a los ciudadanos ningún poder, ni los poderosos han disminuido el suyo. De ahí la necesidad de que, cuando oigamos que argumentan algún derecho, pensemos siempre si todos los ciudadanos lo tienen garantizado sin necesitar ninguna condición previa –dinero, por ejemplo–. Si no fuese así, y casi nunca lo es, no estaremos ante un derecho, solo ante un permiso que no nos empodera.


Cap. XIV. Clases sociales. En aquest capítol es fa una defensa dels conceptes que expliquen la realitat, com per exemple “classe social”, per a evitar que els racistes i l’ultradreta s’apropien dels discursos de defensa de les classes treballadores. Sense vergonyes, cal recuperar-los.

Hemos asistido en los últimos años a la desaparición del término “clase social” del vocabulario de los políticos y de los grandes medios de comunicación. Un concepto fundamental del análisis sociológico y político de los siglos XIX y XX ha terminado proscrito en el mayor caso de limpieza lingüística por razones ideológicas que se conoce. […]

La cuestión no se limita a los medios, gran parte de los que se dicen de izquierdas han optado por el discurso de la multiculturalidad o la tolerancia étnica, ignorando el conflicto de clase. De modo que problemáticas que son de la clase trabajadora son presentadas como étnicas o culturales. […]

Si ante la llegada de inmigrantes la falsa izquierda no exige con contundencia un aumento de plazas escolares, mayores zonas de ocio y construcción de viviendas sociales, sino que se limita a pedir a los sectores trabajadores de esos barrios que aplaudan la multiculturalidad y sean tolerantes, será el discurso de los partidos de la ultraderecha el que triunfe. En otros tiempos el análisis se centraba en denunciar las injusticias del capitalismo y en mostrar las desigualdades como el resultado de un conflicto entre ricos y pobres, entre clases sociales. Eliminando el concepto de clase social del discurso dominante, la noción de que los problemas sociales son provocados por el inmigrante que nos quita trabajo y recursos sociales termina calando con facilidad. […]

La conclusión es evidente: o recuperamos el concepto de clase social o los partidos ultraderechistas seguirán rentabilizando la debilidad ideológica de una izquierda que parece avergonzarse de todas las luchas y conceptos que nos enseñó el marxismo.

Cap. XVI. Cuando gobierna la costumbre. Un capítol amb una història divertida sobre l’argumentum ad antiquitatem, és a dir sobre els arguments basats en la tradició o els costums.

Juan Carlos Monedero explica en su libro Curso urgente de política para gente decente (Seix Barral, 2013) un experimento atribuido al psicólogo norteamericano Harry Harlow. Vale la pena transcribir textualmente las palabras con las que Monedero explica el estudio:

“En el ensayo, cinco macacos encerrados en una jaula. En el centro, una escalera y encima de ella, manojos de plátanos. En el techo, una sospechosa manguera. Cuando el primero de los monos subió por la escalera a por el botín, una ducha helada cayó encima de todos los macacos. Como esto ocurría cada vez que alguno pretendía subir por la escalera, los monos decidieron golpear al atrevido que, por hacerse con un plátano, generaba la ira divina del castigo colectivo. En el experimento, uno de los macacos abandonaba la jaula y era sustituido por otro ajeno a la historia. El recién llegado, al ver los suculentos plátanos se lanzaba raudo escalera arriba. Antes de que llegara a alcanzar el premio veía como sus cuatro compañeros de jaula le proporcionaban una paliza. El recién llegado no llegaba a entender qué demonios ocurría. Solo conocía el mensaje: no subas por la escalera a por los plátanos o vas a recibir una paliza.

En el experimento, un segundo macaco era sustituido y, como era normal, el nuevo se lanzaba hacia la escalera a por el manjar. Para sorpresa de los investigadores, el mono que no había recibido la ducha de agua fría pero sí los golpes se unía a la tunda que daban al nuevo invitado. Así hasta completar la total sustitución de los macacos. Al final, ninguno de los habitantes de la jaula había recibido nunca la ducha de agua helada, pero todos participaban puntualmente en el vapuleo que recibía cada mono recién integrado. Es probable que el último macaco golpeado mirara a sus cuatro compañeros preguntándoles por qué le estaban pegando. Los monos a su vez se mirarían entre sí sin tener una respuesta –nunca habían recibido una ducha de agua fría–, pero algo sabían sin fisuras: “Esto es lo que hay, así son las cosas aquí desde siempre, no pretendas venir con nuevas reglas”. Cuatro macacos, no sabían por qué, golpeaban al ignorante que se incorporaba al grupo y pretendía hacer lo más lógico: coger las bananas. Solo quien, llegado el caso, ignorara ese aprendizaje lograría la libertad para el grupo y, además, el alimento.” […]

Mi padre me contaba la anécdota –supongo que no muy verdadera– de un pueblo en el que un banco de la plaza siempre estaba custodiado por un agente de la Guardia Civil desde hacía muchos años. Según la historia, cuando el alcalde ordenó pintar el banco, dejó vigilándolo a un agente para que nadie se manchara. Aquel alcalde tuvo la desgracia de morir en esos momentos, desde entonces los agentes se turnan en las guardias al lado del banco y ningún cargo municipal ha suspendido esa función “porque siempre se hizo así”.

Altres fragments interessants

Cap. V. El intelectual y la omertá mediática. Sobre el gran poder i la poca diversitat real dels mitjans de comunicació i la invisibilitat dels intel·lectuals crítics.

“Nuestra estrategia debería consistir no solo en enfrentarnos al Imperio, sino también en asediarlo. Privarlo de oxígeno. Avergonzarlo. Burlarnos de él. Con nuestro arte, nuestra música, nuestra literatura, nuestra obstinada porfía, nuestra alegría, nuestra mente, nuestra inflexible oposición y, sobre todo, nuestra capacidad para contar nuestras propias historias. Unas historias que son diferentes de las que tratan de hacernos creer para lavarnos el cerebro”. (Arundhati Roy, Retórica bélica, Anagrama, 2005) […]

“Cualquier tiempo pasado no fue mejor en lo referente al compromiso de los intelectuales. Pero quizás sí fue mejor en lo que respecta al acceso de la sociedad a su pensamiento. No estamos ante el dominio del pensamiento único, sino ante la difusión de un único pensamiento. […]

Hoy no haría falta encerrar a Miguel Hernández hasta que muriese de tuberculosis, ni fusilar a Lorca o que se tuviese que exiliar Antonio Machado. La plutocracia mediática los silenciaría con quizás el mismo efecto.”

Cap. VI. El crimen impune. Sobre la hipocresia occidental en la guerra contra el terror i la qüestió dels assassinats “normals”.

Arundhati Roy escribió en 2001 El álgebra de la justicia infinita (Anagrama, 2002), durante la resaca del 11-S. El tortuoso título se refiere a:

La tendenciosa distinción entre civilización y salvajismo, entre la matanza de gente inocente, o si lo prefieren, el choque de civilizaciones, y los daños colaterales. A la sofisticada y fastidiosa álgebra de la justicia infinita. ¿Cuántos muertos iraquíes más hacen falta para que el mundo se convierta en un lugar mejor? ¿Cuántos afganos por cada estadounidense muerto? ¿Cuántos niños por cada adulto muerto? ¿Cuántos muyahidín por cada banquero de inversiones muerto?

Desde su perspectiva del Tercer Mundo, Roy tiene claro que “eso de justicia infinita para unos, significa injusticia infinita para otros, y que la libertat duradera para unos, significa sometimiento duradero para otros”. […]

Los propios asesores de Obama han reconocido con absoluto desparpajo que el presidente estadounidense tiene una reunión “antiterrorista” todos los martes con dos docenas de funcionarios de alto rango de seguridad en la denominada Situation Room de la Casa Blanca. Allí estudian sus biografías y designan las personas que deben ser asesinadas en nombre de la lucha antiterrorista; el presidente da el visto bueno de forma individual, se da la orden al dron correspondiente –los aviones Predator y Reaper no tripulados que van armados con misiles Hellfire– y el individuo elegido –junto con cualquiera que se encuentre alrededor– será eliminado. […]

Obama lleva aprovados 268 ataques de ese tipo con miles de muertos (The Rolling Stone, 16-4-2012). Solo en Pakistán, segun The Guardian, los drones, desde 2004, han asesinado entre 2464 y 3145 personas, de lso cuales hasta 828 eran civiles (535 con Obama) y 175 niños (The Guardian, 29-5-2012). […]

Ya lo señaló unos días antes Noam Chomsky en una entrevista con Amy Goodman en la televisión alternativa estadounidense Democracy Now: “Bush secuestraba y torturaba, Obama asesina.” (Democracy Now!, 14-5-2012). Al gobierno estadounidense no le hacen falta ni jueces ni tribunales. El presidente de los EEUU, como un rey absoluto o un señor feudal planetario, se arroga el derecho sobre la vida o la muerte de cualquier ser humano. Sus asesores lo reconocen a la gran prensa estadounidense y no sucede nada.”

Cap. XI. El intervencionismo humanitario. Sobre les excuses per a intevenir militarment en un país i la destrucció dels moviments pacifistes i antiimperialistes.

En los últimos años, parte de la progresía internacional, ha llegado a equiparar las intervenciones humanitarias con el carácter solidario internacionalista que tradicionalmente ha caracterizado a la izquierda. En el libro del belga Jean Bricmont Imperialismo humanitario. El uso de los Derechos Humanos para vender la guerra (El Viejo Topo, 2008) se desmantela este pensamiento. […]

“La ideología de la intervención en nombre de los derechos humanos ha sido el instrumento perfecto para destruir a los movimientos pacifistas y a los movimientos antiimperialistas”. Las organizaciones de derechos humanos, ante esas invasiones, piden que se respeten las leyes de la guerra, en lugar de denunciar la ilegalidad de la invasión, es como si pidieran a los violadores que ulitizaran preservativo. […]

Howard Zinn, catedrático emérito de ciencias políticas e historia social en la Universidad de Boston, ya afirmó:

“Nuestros enemigos más mortíferos no se ocultan en cuevas y campamentos en el extranjero, sino en las salas de justas de las empresas y en las oficinas gubernamentales: allí se toman decisones que condenan a millones de personas a la muerte y la miseria, no de forma deliberada, sino como daño colateral en la búsqueda del dinero y el poder”. (Sobre la guerra. La paz como imperativo moral, Debate, 2007)

En septiembre de 1999, el presidente Clinton afirmaba: Lamentablemente, no podemos responder a todas las crisis humanitarias que se producen en el mundo. La respuesta del escritor Eduardo Galeano a ese comentario no pudo ser más lúcida: “Menos mal”.

Cap. VII. ¿Y si las elecciones no fueran la democracia? Les dos formes d’entendre una democràcia, o la qüestió de la igualtat.

“En el siglo XX la democracia pasó, en un acto de prestidigitación asombrosa, de las banderas de lucha de la izquierda a las de la derecha. Desde entonces viene siendo utilizada, en un maniqueo ejercicio de manipulación ideológica, para denostar, atacar y falsear los intentos de los pueblos y estado de ir más allá de las estrechas y limitadas fronteras de la democracia formal, occidental, burguesa.”

Ese es el punto de partida de Ricardo Alarcón en su libro Cuba y la lucha por la democracia (Hiru, 2004). […]

Se trata del:

“Enfrentamiento entre dos formas de entender la democracia: la manera de Charles de Montesquieu y la manera de Jean Jacques Rousseau. La primera, rinde culto a las formas, a la separación de poderes, a la garantía de los derechos civiles, al sufragio ritualista y formalista y a la representación como forma de controlar a la muchedumbre; la segunda, a la participación, a la soberanía popular, a la ley como expresión de la voluntad general y el ejercicio de los derechos ciudadanos como el mejor modo de garantizar la felicidad de los hombres.”

Para Rousseau “era imposible la democracia en una sociedad donde unos pocos tuvieran demasiado y muchos carecieran de todo”.

Cap. XIII. En defensa del voto. Una crida a favor de no tenir por a votar per a canviar les coses.

La única opción que le queda al ciudadano crítico es aglutinar su voto ya que no lo hacen los responsables de las siglas. Es decir, hay que votar, porque –sin desdeñarlas– no son las manifestaciones, los movimientos sociales ni las ocupaciones de plazas las que deciden las políticas y las legislaciones, sino los tipos que salieron elegidos en las urnas. […] Además de votar, se debe hacer a una opción que defienda todas las movilizaciones que hoy se están desarrollando. Pero es necesario lograr un reflejo institucional que cambie la distribución actual de los escaños, dominada por los dos grandes partidos que llevan gobernando España desde hace más de treinta años. […] Si después seguimos luchando en la calle y exigiendo coherencia a los recién llegados, se demostrará que esa luz era una alternativa.

Si no hacemos eso, de nada servirá que sigamos diciendo que no nos representan, porque no hemos sido capaces de demostrarlo.

2 Responses to LLIBRE. “La culpa es de los libros” de Pascual Serrano, un llibre de llibres

  1. Retroenllaç: PARTICIPACIÓ. “Projecte per al Departament de Participació Ciutadana i per a fomentar i millorar la democràcia participativa a Alcoi” | HISTORIATA

  2. Retroenllaç: PARTICIPACIÓ. Dossier «Paraules per a la Participació» (23F-2016) | HISTORIATA

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