LLIBRE. “Las vidas ajenas” de José Ovejero (2005), l’esquizofrènia de l’historiador honrat

Portada - Ovejero - Las vidas ajenasRESSENYA

José Ovejero: “Las vidas ajenas” (2005)

  • Madrid, Espasa-Calpe, 2006
  • 396 pàgines, en castellà, enllaç editorial
  • Premi Primavera de Novel·la 2005
  • Editada en còmic per l’editorial Funambulista

Ressenya

Argument: aquesta novel·la ens porta a la ciutat de Brussel·les, en el present immediat, amb uns personatges diversos que convergeixen en un afer tèrbol: el xantatge a un ric banquer, Lebeaux, per part d’uns afeccionats a xantatgistes que només busquen eixir de la situació desesperada de les seues vides.

El xantatge, basat unes fotografies sobre la brutal presència colonial belga al Congo, serà el nucli de l’acció i ens mostrarà les vides de cada personatge, les seues relacions, i el món en què viuen i que construeixen al seu voltant. Es tracta d’un món de pors, misèries, cinisme, desesperació i hipocresies, a una ciutat hostil, banal i burocràtica que ofega els desigs d’una vida millor. És un món literari que crea una realitat inspirada en la grisor del món, i en les grans preguntes que cada persona es fa de la seua vida i del món que l’envolta.

Personatges principals: per una banda tenim a Daniel, un antic estudiant d’Història drogaaddicte; Claude i la seua dona Veronique, supervivents nats, que treballen buidant pisos de gent ja morta; Chantal, la germana de Daniel, amb la seua filla Amèlie; Rachid, un taxista d’origen musulmà, que és la nova parella de Chantal; i Kasongo, un negre sequaç del dictador africà Mobutu, el qual hi hagué de fugir del Congo quan caigué la dictadura. Per una altra banda tenim a el banquer Lebeaux, amb 60 anys, que està casat amb Sophie, una jove mexicana de poc més de vint anys. Té com a conseller a l’advocat sense escrúpols Degand, qui coneix tots els negocis i draps bruts del vell banquer.

Opinió personal: potser sembla una novel·la prescindible (quina no ho és?), però a mi m’ha agradat molt. El millor per a mi són els personatges i la capacitat de l’autor de connectar-los. Daniel, el protagonista més perfilat, té un magnetisme especial, i amb els seus ulls veurem aquest microcosmos de confrontacions i supervivència. És una d’eixes novel·les que t’has de deixar portar pel relat i gaudir de les sensacions que et provoca. D’eixes que et fan pensar sense adonar-te’n.

Una novel·la sincera i molt ben escrita. Per a mi és molt recomanable i gens prescindible.


josé_ovejeroSobre l’autor: José Ovejero va nàixer a Madrid el 1958 i es va llicenciar en Geografia i Història. Ha treballat com a intèrpret a Brussel·les i ha publicat nombroses obres de diversos gèneres com poesia, llibres de viatges, assaigs, novel·les i relats. Entre d’altres ha guanyat el premi Grandes Viajeros 1998 per la seua obra China para hipocondríacos, i el Premi Anagrama d’Assaig 2012 per La ética de la crueldad.

Aplicació didàctica

Lectura: una bona història plena de personatges ben construïts. Molt entretinguda. A partir de 15-16 anys (?)

Història contemporània: algunes referències al colonialisme belga al Congo, el cinisme dels banquers, la supervivència dels “currantes”, la immigració a l’Europa de “l’abundància”, etc.

Índex de cites (reflexions)

1. Lleis i moral

2. El poder de les imatges

3. Democràcies i dictadures

4. El paisatge de la construcció (metàfores)

5. Estudiar història era com fer la revolució

6. Triar una vida

7. L’amor i la reproducció

Cites (reflexions molt bones)

1. LLEIS I MORAL, pàgines 270-271

Las leyes cambian. Es su naturaleza. Cada sociedad tiene las suyas, pero también dentro de cada sociedad evolucionan. Toda ley tiende con el tiempo a dejar de estar en vigor. Entonces, si a cada momento se puede decidir eliminar o modificar una ley, es porque ésta no es importante en sí misma; así que tampoco lo es transgredirla, siempre que la trasgresión no se convierta en un obstáculo mayor que la ley, y siempre que no te descubran.

La moral: cambia con cada generación. Lo que era pecado hace cien años lo aconsejan hoy en los consultorios radiofónicos. Lo que era un crimen es ahora un mérito. Y nadie se acuerda de valores que se consideraban inamovibles: el amor a la patria o hacia los reyes, los Diez Mandamientos, la fidelidad en el matrimonio.

Entonces: ¿Por qué comportarse de manera acorde con la moral reinante? Porque no hacerlo generalmente trae consigo la condena, el descrédito, la marginación. Lo que puede ser un obstáculo importante para llegar de A a B. Así, para realizar ese trayecto de la manera más directa posible, hay que fingir que se respeta la moral, incluso respetarla siempre que se pueda, pero nunca tomarla en serio: cuando convenga habrá que saltársela, asegurándose de que la trasgresión no salga a la luz. […]

Ahora bien, hay que tener en cuenta que: la sociedad acepta mejor una trasgresión de la ley que de la moral. No es muy inteligente, pero es así, un dato que no hay que menospreciar. […]

En parte, ahí está el secreto, porque absolutamente todo el mundo infringe de alguna manera la ley, en la declaración de impuestos o al volante, empleando a trabajadores ilegales, pagando en negro parte del precio de una vivienda. Es sabido: la sociedad no funcionaría si las leyes no se infringiesen. La cohesión social no la dan las leyes, que son una imposición aceptada a regañadientes, sino la moral compartida.”

2. EL PODER DE LES IMATGES, pàgina 275

La palabra nos informa de algo, pero la fotografía nos hace partícipes. Perfecto, bien dicho. La fotografía nos hace partícipes; aunque sepamos que en el Congo, o en Irak o en Colombia se cometen atrocidades, la opinión pública apenas se inmuta –sí, unos cuantos activistas, unos cuantos que se creen guardianes de la Ley, unos cuantos, llenos de odio hacia los vencedores en la sociedad, que lo canalizan a través de persecuciones políticas en las que se supone que defienden la ley, pero lo que hacen es despedazar al contrario…, otra vez, dónde estaba, sí, conocer las atrocidades–, ah, las palabras se olvidan rápido, los datos se vuelven mera información estadística; nada moviliza la indignación tanto como ver las fotografías: las manos cortadas, las torturas de presos, fotos de fosas comunes… entonces la gente se siente obligada a actuar, porque al ver la foto es parte de la escena, podría sentirse culpable…, y eso es algo que la gente no soporta; siempre ha sido así; se benefician de los crímenes pero rechazan cualquier responsabilidad.”

3. DEMOCRÀCIES I DICTADURES, pàgines 280-281

“Esto me sugiere una reflexión que me parece particularmente aguda: un régimen democrático puede ser brutal, pero no innecesariamente violento, lo que, comparado con una dictadura, permite reducir las pérdidas de productividad –huelgas, enfrentamientos con las fuerzas del orden, sabotajes, gente valiosa que se va al exilio– y el despilfarro de recursos para mantener un aparato de seguridad hipertrofiado. Los regímenes democráticos se basan en la satisfacción de las necesidades de las mayorías, que, casi por definición, desprecian la voluntad y las necesidades de las minorías. Las dictaduras sólo son necesarias para preservar el orden cuando, por ejemplo, durante una crisis económica, resulta imposible satisfacer los deseos de la mayoría –que entonces se vuelve contra el Estado– o cuando excepcionalmente la mayoría desea algo que choca con los intereses de las clases dirigentes. En tiempos normales, sin embargo, la democracia sale más barata que la dictadura para imponer los mismos intereses. Buena parte del continente africano se encuentra en la transición de un sistema a otro, pero falta una mayoría con un consenso suficiente para ser la base de un sistema democrático. Por eso, aunque haya instituciones democráticas, su funcionamiento es el propio de las dictaduras.”

4. EL PAISATGE DE LA CONSTRUCCIÓ, pàgina 316

“Era un espectáculo habitual para Daniel, quien desde que tenía memoria asociaba la ciudad a excavadoras, martillos pilones y grúas, gigantescos saurios metálicos que aplastaban y derribaban los edificios como en una película japonesa de monstruos recién despiertos de un sueño de milenios. Daniel, cada vez que se paraba ante uno de esos agujeros entre edificios sentía un vago dolor, el que producen las fotografías antiguas de gente que sonríe feliz a la cámara sin saber que ya está muerta, o los juguetes desparramados en el cuarto de un niño con una enfermedad incurable.”

5. ESTUDIAR HISTÒRIA ERA COM FER LA REVOLUCIÓ, pàgina 332

Estudiar historia era como hacer la revolución, convertir en sujetos a quienes normalmente son tan sólo objetos, dar la palabra a quienes nunca se escucha, y quitársela a los que repiten incansables fórmulas vacías, lemas banales, monólogos del poder; tenía diecinueve años y creía que la verdad era un arma suficientemente poderosa para hacer tambalearse el sistema. Pero sus profesores le conminaban a ser objetivo, a mantener la imparcialidad, a examinar la realidad sin emoción. Descubrió que estudiar historia era como pinchar mariposas con un alfiler y guardarlas en una vitrina, clasificadas por géneros y familias. O como meter gusanos de seda en una caja de puros.

Todo está relacionado.

El mundo es un ser vivo.

Si te duele un pie empiezas a cojear; al evitar transmitir el peso al pie dolorido adoptas una postura sesgada; la columna se resiente; los dolores de espalda se vuelven insoportables; empiezas a pedir bajas por enfermedad; te despide; te vuelves alcohólico. Te pegas un tiro.”

6. TRIAR UNA VIDA, pagines 348-349

“Elegir una vida es como quedarte con un programa de televisión después de zapear un rato; no te enteras de cómo terminarán las historias que has dejado empezadas, pero probablemente tampoco habrían tenido mucho interés.” […]

“Ponerse objetivos alcanzables, uno detrás de otro, para no darse cuenta de esa verdad ontológica tan difícil de aceptar, y que por ello procuramos una y otra vez alejar de nuestro lado: no tenemos objetivo; nuestra vida carece de finalidad, estamos aquí porque estamos, igual que podríamos no estar. Daniel había decidido que su único objetivo era mantener la lucidez, y a medio camino descubrió que sólo hay dos formas de lucidez: la desesperación y el cinismo. Daniel eligió la primera, incompatible con la vida académica –mientras que la segunda le habría ayudado a medrar en ella–.”

7. L’AMOR I LA REPRODUCCIÓ, pàgines 351-352

“El amor es una añagaza que nos tiende la naturaleza para la perpetuación de la especie. Frase impresionante cuando se lee a los diecisiete años, de las que ya no te abandonan, y te hacen maldecir al viejo Nietzsche cada vez que sientes que estás enamorando. ¡Detente! Es una trampa, para que acabes haciendo lo que en realidad no quieres hacer: reproducirte.”

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