LLIBRE. “Pueblos y naciones en los Balcanes. Siglos XIX-XX” de Francesc Bonamusa (1998)

RESSENYA. Francesc Bonamusa:

“Pueblos y naciones en los Balcanes. Siglos XIX-XX. Entre la media luna y la estrella roja” (1998)

Madrid, Editorial Síntesis, 1998

207 pàgines, castellà, quadres, mapes, bibliografia

RESSENYA

Aquesta obra és una síntesi de la Història de la regió dels Balcans durant els segles XIX i XX, des del domini d’un Imperi Turc en declivi fins la instauració dels règims socialistes de després de la Segona Guerra Mundial i la seua caiguda als inicis dels anys 90 del segle XX.

El seu autor és Francesc Bonamusa, Catedràtic d’Història Contemporània de la Universitat Autònoma de Barcelona.

L’obra es divideix en 12 capítols englobats en 6 parts:

1a part. La mitja lluna als Balcans. El primer capítol estudia la zona geogràfica dels Balcans (difícil de definir pel nord) i la diversitat ètnica i cultural formada per grecs, llatins, eslaus, búlgars, turcs, armenis i jueus i altres pobles. En el segon capítol s’estudia el declivi de l’Imperi Turc en el segle XIX.

2a part. Les estrelles que naixen. Formada per l’estudi de: 1. la independència de Grècia i la seua evolució al llarg del segle XIX; 2. la qüestió eslava a Sèrbia, Montenegro, Croàcia, Bulgària i Macedònia, així com els ideals de paneslavisme i ilirisme; 3. els llatins de la zona, és a dir Romania; 4. la fi de les galàxies imperials, les guerres balcàniques, la Primera Guerra Mundial i els nous estats.

3a part. El pas del cometa Fascio. Estudia l’època d’entreguerres, la influència del feixisme en els nous països (Iugoslàvia, Grècia, Romania, Bulgària, Albània) i el paper en la Segona Guerra Mundial: l’ofensiva alemanya, el feixisme croata i el genocidi jueu i gitano, i la lluita partisana i la intervenció aliada.

4a part. L’estrella roja als Balcans. Els règims socialistes o les democràcies populars als Balcans: el federalisme, autogestió i neutralitat a Iugoslàvia, els equilibris romanesos entre húngars i moldaus, Bulgària i la seua minoria turca, i l’aïllament albanès.

5a part. Turbulències en la galàxia atlantista. L’evolució política i els conflictes a Grècia i Turquia (membres de l’OTAN), especialment per l’Egeu i Xipre.

6a part. En el forat negre. La fi de les democràcies populars a Romania, Bulgària, el desmembrament de l’Estat iugoslau, i la fallida d’Albània.

En general conté alguns capítols molt bons i aclaridors, però d’altres excessivament llargs i complicats degut a la quantitat de colps d’estats, presidents, tractats, i batalletes.

Seria més clarificador si hi hagueren més quadres cronològics i sobretot de fases històriques, així com més mapes. Per altra banda l’obra finalitza en els primers anys de la dècada dels 90 del segle XX, la qual cosa la fa inservible per estudiar l’evolució immediata de tots els conflictes de la zona, que no són pocs: guerra de l’antiga Iugoslàvia (Croàcia i Bòsnia-Herzegovina), la independència de Kosovo, els conflictes a Macedònia, les negociacions i les incorporacions a la Unió Europea de l’any 2004 i 2007, etc.

És útil com a introducció per a l’Europa dels Balcans i per a entendre un poc l’arrel històrica dels seus problemes polítics i socials, i especialment de convivència.

ÍNDEX DE CITES

1. Filo-helenismo europeo. Pàgina 60-63

2. La colisión estelar. La Segunda Guerra Mundial. Pàgina 142.

3. El fascismo croata y el genocidio judío y gitano. Pàgines 143-145

4. Mapes històrics en el llibre

CITES

1. Filo-helenisme europeu. Pàgina 60-63

En los inicios de la guerra de independencia los turcos respondieron al avance griego con la ocupación de la isla de Quíos (en el Egeo), con la matanza de más de 20.000 hombres y la venta como esclavos de las mujeres y los niños. Con esta brutalidad de Quíos, el asunto griego toma vuelos internacionales. Amplios sectores culturales europeos se ponen al lado de los insurrectos griegos. Se rememoran todos los mitos medievales y clásicos. La lucha contra la media luna, la defensa de la cristiandad, las cruzadas. Homero, Leónidas, Temístocles, Troya, Ulises, etc. reaparecen en toda clase de escritos, poemas, artículos y libros. En el marco del pensamiento romántico en los diversos clubes y círculos literarios, artísticos e intelectuales europeos surgen las voces, los escritos y las manifestaciones artísticas favorables a la causa griega. Entre las inglesas tenemos las de Shelley y lord Byron.

Mientras Mavrocordato, a punto de empezar la lucha contra los turcos, visitaba asiduamente el círculo de Shelley en Pisa, éste estudiaba los clásicos griegos y concebía el poema Hellas. En él canta a Tempe, a Argos, a Orfeo y a Ulises y escribe:

“No habléis más de la historia de Troya
Si es que la tierra ha de ser un universo de muertos,
Ni mezcléis con furia digna de Layo la alegría
Que amanece sobre los libres
[…]
Si Grecia ha de ser
Una ruina, todavía se unirán sus fragmentos de nuevo
Volverán a erigirse inexpugnables
En más divino clima
Al son de anfiónica música, sobre algún sublime cabo
Que contemple ceñudo la vana espuma del Tiempo.”

Por su parte, lord Byron participó activamente en la guerra de liberación griega. Viajó a la isla de Cefalonia (julio de 1823) donde escribiría parte de sus experiencias y de allí viajó a finales de diciembre de 1823 a Missolonghi para encontrarse con el príncipe Mavrocordato. Se convirtió en jefe militar de un grupo de mercenarios y contribuyó a la salida del periódico Crónica Helénica. Mientras prepara la invasión de Lepanto, muere a mediados de abril 1824. Su corazón era enterrado en Missolonghi y su cuerpo era expedido a Gran Bretaña.

Disponemos de diversas composiciones en honor de Grecia y de los griegos. Siempre con la referencia a los años clásicos, a sus dioses y a su mitología, a sus leyendas y a sus héroes. En el himno griego del Canto tercer de Don Juan, podemos leer:

“Islas de Grecia, islas de Grecia
Cuando la ardiente Safo amaba y cantaba,
Donde crecían las artes de la guerra y la paz,
Donde Delos se alzaba y Febo tensaba su arco,
Un verano eterno los dora aún
Porque todo se ha puesto menos el sol.
 
La musa de Quíos y Teos,
El arpa del héroe, el laúd del amador,
Encontraron la fama que vuestras orillas le negaron.
Su lugar de nacimiento he enmudecido sólo
A unos sones que repite un poniente más allá
De vuestros hombres: “Islas de la Felicidad”.
 
Se abren ante Maratón las montañas
Y Maratón se abre ante el mar.
Y meditando allí una hora entera,
Soñé que Grecia aún podría ser libre aún,
Pues resistiendo a la destrucción persa
No podría calificarme de esclavo.”
[…]

En su poema Hoy se cumple el año trigésimo sexto de mi vida, escrito en Missolonghi el 22 de enero de 1824 –tres meses antes de su muerte-, podemos leer:

“Me rodean la espada, el campo y el estandarte:
La Gloria y la Grecia!
Y no era más libre el espartano
Que sobre su escudo volvía.
[…]
Por qué vivir si lamentas tu juventud!
He aquí la tierra que acoge una muerte honrosa:
… Sube al campo de batalla
Y entrega tu alma!”
[…]

No obstante, el propio Byron deja claro que también los intereses políticos y económicos británicos juegan un papel importante en el apoyo a los griegos contra los turcos. Así lo manifiesta el mismo himno del canto tercero de Don Juan, cuando escribe:

“No confiemos en la libertad de los franceses:
Tienen un rey que comercia.
En espadas nativas y nativas dignidades
Radica la sola esperanza de valor:
La fuerza turca y la astucia latina
Romperían su escudo por ancho que fuera.”

Muy claros quedan también los intereses económicos. El propio lord Byron forma parte, junto a David Ricardo, Edward Blaquiere y otros radicales, del Comité griego de Londres. Desde Génova escribe a John Bowring el 12 de mayo de 1823 y después de agradecer su elección como representante del Comité ante el gobierno griego, escribe:

“No necesito sugerir al Comité el gran beneficio que supondría para Gran Bretaña el triunfo de los griegos, y consiguientemente sus probables relaciones comerciales con Inglaterra; porque me siento persuadido de que el principal objetivo del Comité es su emancipación, sin ninguna clase de propósitos interesados. Pero podría pesar sobre el pueblo de Inglaterra en general, en su presente pasión por toda clase de especulaciones, no necesitar cruzar los mares de América por algo mucho mejor y mucho más cerca de casa. Los recursos, incluso para la población emigrante, en las islas griegas tan sólo, difícilmente tendrán paralelo; y el bajísimo precio de toda clase de cosas, no sólo las necesarias, sino de lujo (es decir, lujo natural), frutas, vino, aceite, etc., en estado de paz, van mucho más allá de los de El Cabo y la Tierra de Van Diemen y otros lugares de refugio que los ingleses han buscado surcando todos los mares.”

También los franceses Victor Hugo, Chateaubriand, Lamartine o Delacroix cantan o pintan la revolución griega. Incluso rusos como Pushkin. Victor Hugo dedicó diversos poemas a la revolución griega. En su obra Les Orientales (1829) tenemos versos dedicados a la matanza de Quíos, como los del Poema L’Enfant, que dicen:

“Los turcos han pasado: todo es ruina y duelo.
Quíos, la isla de los vinos, no es más que un sombrío escollo,
Quíos, sombreada por los bosquecillos
Quíos, que en las olas reflejaba sus grandes bosques,
Sus viñedos, sus palacios, y la noche alguna vez,
Un coro de muchachas danzando.”

O bien los versos dedicados a la batalla de Navarino (1827):

“Consuélate: Grecia es libre
Entre los verdugos, los moribundos,
Europa ha colocado el equilibrio;
Consuélate: ¡no más tiranos!
Francia combate: la suerte cambia.
Soporta que su mano que os venga
Sólo te roba a cambio
Una hoja de laurel.
Griegos de Byron y de Homero,
Tú, nuestra hermana, tú nuestra madre
¡Cantad! Si vuestra voz amarga
No se ha extinguido de tanto gritar.”

2. La colisión estelar. La Segunda Guerra Mundial. Pàgina 142.

En los Balcanes, el Tercer Reich contó con dos aliados: Rumania y Bulgaria y sus gobiernos fueron complacientes con las peticiones alemanas. En Rumania, el enfrentamiento entre la vieja derecha autoritaria y la Guardia de Hierro fascista terminó con la victoria de los primeros y Hitler les reconoció con un gobierno dirigido por Antonescu. Su colaboración fue extraordinaria, pues llegaron a mandar hacia el este, sobre la URSS, unas 30 divisiones, un número muy superior al que mandaron los demás países a excepción, claro está de la propia Alemania. Por su parte, el rey búlgaro Boris dejó paso a los alemanes para la invasión de Yugoslavia y Grecia, aceptó la Macedonia como botín y encontró la excusa para no declarar la guerra a la URSS.

El Tercer Reich, junto a los gobiernos aliados, recurrió para gobernar los territorios ocupados a una administración directa o indirecta. En la zona de los Balcanes la intervención directa, acompañada de una posterior anexión, sólo fue practicada, una vez ocupada Yugoslavia, a dos terceras partes de Eslovenia y con el fin de situar sus fronteras en el mar Adriático. Por otra parte la administración indirecta tuvo sus frutos entre los gobiernos colaboracionistas de Croacia y de Grecia y los creados ad hoc en Serbia y Montenegro.

3. El fascismo croata y el genocidio judío y gitano. Pàgines 143-145

A partir de octubre de 1939 se organiza en el Tercer Reich alemán un Comisionado de Estado para reforzar las virtudes y el peso de los alemanes (RKFVD), que se añade al Buró de raza y población de las SS –activo desde 1935- y bajo la dirección de Himmler tiene como misión preparar la colonización germana de las zonas conquistadas. El proceso se inició en Polonia con la expulsión de polacos y judíos y la concesión de sus bienes a alemanes provinentes de diversas regiones europeas. Con la invasión de la URSS se abrieron nuevas perspectivas. Las SS y el Ministerio de Territorios orientales ocupados dirigido por Rosenberg iniciaron nuevos proyectos de colonización y se abrió el camino del terror, con el capítulo decisivo de persecución racial. Los judíos no fueron las únicas víctimas de los campos de concentración y de exterminio; junto a ellos fueron asesinados numerosos eslavos y miles de personas consideradas de razas inferiores, como los gitanos. En los Balcanes se desarrolló una amplia persecución de judíos y gitanos. En Rumania fueron muertos unos 300.000 judíos, la mitad de toda su población judía y en Croacia fueron exterminados todos los gitanos.

Particular atención merece la cruel persecución contra judíos, gitanos y serbios ortodoxos y musulmanes organizada por el Estado independiente de Croacia (“Nezavisna Drzava Hrvatska”) proclamado en Zagreb el 10 de abril de 1941 y con la estrecha colaboración de gran parte de la Iglesia católica croata encabezada por el arzobispo de Zagreb, Stepinac, que pocos días antes de la entrada de los alemanes en la ciudad había invitado a un banquete a los dirigentes del movimiento fascista de los ustachi. Por su parte Ante Pavelic, jefe del nuevo estado fascista, desarrolló una amplia legislación nacionalcatólica, fascista y recista apoyada en los ustachis y algunos obispos ocuparon destacados cargos políticos.

Se programó la persecución contra la Iglesia ortodoxa croata con el asesinato de cinco obispos y unos 300 sacerdotes, y se quemaron unas 300 iglesias ortodoxas. Se propició la tortura, el degüello masivo y el genocidio de serbios hasta llegar a asesinar a 350.000 serbios en 6 meses y otros 350.000 serbios más hasta el verano de 1943. Se organizó la conversión forzada a la fe católica de las clases populares serbias. Todo ello con un silencio cómplice del Vaticano y una activa participación, hasta un cierto punto independiente, de los generales de la Orden de los franciscanos establecidos en el seno de la Iglesia católica croata, de los que son un buen ejemplo los franciscanos Justin Medic y Miroslav Filipovic, el primero jefe de una banda que aterrorizó diversas poblaciones de Bosnia y el segundo jefe del campo de concentración de Jasenovac, conocido como Auschwitz croata, donde fueron asesinadas 200.000 personas.

4. Mapes històrics en el llibre:

  1. El declivi de l’Imperi Otomà, 1863-1912, pàgina 28
  2. Expansió de Grècia, 1821-1919, pàgina 67
  3. Els Balcans, 1878-1914, pàgina 117
  4. Romania, 1861-1940, pàgina 123
  5. Minories a Bulgària, pàg. 165
  6. Les nacionalitats a Iugoslàvia el 1990, pàg. 195

Bibliografia per ampliar continguts:

Veiga, Francisco: La trampa balcánica. Una crisis europea de fin de siglo. Grijalbo, Barcelona, 1995.

Mapa Nacionalitats de l’Imperi Austrohongarés a principis del segle XX

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